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«La inmunoterapia abre la puerta por primera vez a la potencial curación en algunos tipos de cáncer y a una muy significativa prolongación de la vida de los pacientes; realmente se trata de un gran cambio», asegura a DM Kevin Chin, vicepresidente de Desarrollo Clínico Global en Oncología de Merck. De hecho, ha pasado a ser «un pilar más en el tratamiento del cáncer, basado hasta ahora fundamentalmente en quimioterapia, radioterapia y cirugía, por este orden». Ya se ha incorporado al arsenal habitual como el cuarto pilar, «y jugará un papel cada vez más importante; incluso, según muchos expertos, ocupará el puesto que ahora ostentan la quimio y la radioterapia».

El directivo participó la semana pasada en una reunión para analizar el potencial de la inmunoterapia en Oncología, celebrada en la planta de Merck en Vevey (Suiza), y presentar los datos sobre el anticuerpo humano avelumab, cuyo nombre comercial es Bavencio, como ejemplo paradigmático del papel de la inmunoterapia en el campo de la Oncología. Este compuesto, aprobado por la FDA y la EMA en primera y segunda línea en carcinoma de células de Merkel metastásico (CCMm), se ha desarrollado bajo la alianza de Merck y Pfizer (Estados Unidos), y está a la espera de que se fijen las condiciones de su precio y financiación para su introducción en el mercado español.
En su desarrollo, avelumab ha mostrado que logra prolongar la supervivencia aproximadamente en el 50 por ciento de los pacientes con CCMm al año de iniciar el tratamiento. «Con los tratamientos previos a la aprobación de avelumab, las posibilidades de supervivencia al año son prácticamente nulas», aseguró. Chin recordó que, de hecho, los ensayos han arrojado incluso mejores tasas de respuesta entre los pacientes tratados en primera línea con avelumab frente a los tratados con el compuesto en segunda línea, tras quimioterapia, «lo que indica que es preferible emplearlo antes, si es posible».

Amplio desarrollo
Avelumab tiene un programa de desarrollo que aún está abierto con al menos 30 ensayos clínicos en más de 15 tipos de tumores diferentes y más de 6.300 pacientes evaluados tanto para su uso en monoterapia como en múltiples combinaciones. «Representa una muy importante inversión en I+D: sólo en este programa, la alianza Merck-Pfizer invierte alrededor de 500 millones de euros anuales».
Chin recordó que la inmunología no es un campo nuevo en este área: «La primera vacuna frente al cáncer surgió en la década de 1980 para el sarcoma, pero de un tiempo a esta parte se ha producido una verdadera explosión de este concepto, y en los últimos 5 ó 6 años la vía inmune ha logrado un verdadero reconocimiento en la lucha contra el cáncer: terapias basadas en linfocitos T-CAR, vacunas específicas para antígenos, vacunas diseñadas para inducir inmunidad celular, modulación del sistema inmune y los llamados checkpoint inhibitors, o inhibidores del punto de control, de los que avelumab constituye ya una segunda generación».
En concreto, avelumab es un anticuerpo monoclonal antiPD-L1 IgG1, que se liga al PD-L1, inhibe las interacciones PD-1/PD-L1 y deja la vía PD-1/PD-L2 intacta. El CCMm es un cáncer de piel raro con baja supervivencia y relacionado con el poliomavirus de células de Merkel. Según Chin, «las opciones terapéuticas en casos metastásicos han sido hasta ahora muy limitadas y pocas veces duraderas, puesto que el CCMm muestra una progresión relativamente rápida tras quimioterapia, y no hay evidencias de que ésta prolongue la supervivencia».

Apuesta del sector
En la reunión también participó Tina Lupberger, vicepresidenta de Estrategia e Innovación en Oncología para los Mercados Desarrollados, de Pfizer, e incidió en el «periodo de revolución» que la investigación en Oncología está viviendo. «El 40 por ciento del pipeline mundial de la industria farmacéutica se destina a la I+D en Oncología», señaló; aunque añadió que «aún queda mucho por hacer: en Europa se diagnostican cada año 3,5 millones de nuevos casos; en 2030 se diagnosticarán 22 millones de nuevos pacientes con cáncer en todo el mundo».
Cada vez hay más ensayos en este campo, aunque entre compañías también hay más competencia por conseguir la participación de pacientes diagnosticados. De ahí, en parte, el impulso de este tipo de alianzas de colaboración. También para desarrollar una investigación que, según Lupberger, avanzará fundamentalmente de la mano de la inmunoncología. «Ningún cáncer es igual a otro; cada paciente es diferente porque cada ADN es determinante. De ahí el potencial en Oncología de la inmunoterapia, que dota al organismo de herramientas para luchar», afirmó. Concluyó que en ese 40 por ciento de la I+D del sector hay 800 compuestos basados en inmunoterapia.

Fuente: www.diariomedico.com