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La sanidad pública madrileña ha dado de alta a los cinco primeros pacientes oncológicos tratados con células CART. El último de ellos, una mujer, ha sido tratada en el Hospital Gregorio Marañón, una experiencia que ha sido “muy gratificante” y “absolutamente emocionante” para los profesionales sanitarios que han participado en el proceso, tal y como explica a Redacción Médica el jefe del Servicio de Hematología del centro sanitario, José Luis Díez.

El Gregorio Marañón es uno de los dos únicos hospitales que el Ministerio de Sanidad ha acreditado en la Comunidad de Madrid para administrar estas terapias celulares. Para lograr esta acreditación, el hospital tuvo que demostrar que estaba preparado para las CART, tanto al Ministerio como a los laboratorios que comercializan los fármacos, Kymriah y Yescarta.

“El proceso de acreditación fue muy largo y complicado”, cuenta Díez, que añade que, después de que el Ministerio diese el visto bueno al hospital, los procesos de cualificación por parte de las empresas duraron cinco meses. A ello se unió, manifiesta, todos los documentos que tuvieron que entregar, como los de detalles de la actividad clínica o el programa de trasplantes complejos.

Y es que el tratamiento con células CART -siglas en inglés de Linfocito T con Receptor de Antígeno Quimérico- se acaba de incorporar al Sistema Nacional de Salud para pacientes oncológicos con unos tipos concretos de linfoma y leucemia concretos en adultos y niños, y en los que los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, han fracasado.

Un nuevo horizonte

El jefe del Servicio de Hematología del Gregorio Marañón señala que a la única paciente que han tratado con CART, y que ha sido dada de alta en unos días, padece un linfoma resistente. Cuenta que, tras pasar los exámenes para saber si era apta para la terapia, estaba “absolutamente emocionada” por poder acceder a una nueva medicación, y con la que se le abría un nuevo horizonte.

Fue el pasado día 10 de junio cuando se le aplicó la terapia, que está basada en linfocitos del propio paciente que se extraen de su sangre y que son modificadas en un laboratorio para que detecten y ataquen a ciertas células cancerosas. Después de esto, la paciente no presentó ninguna complicación seria, no requirió de UCI y “se expandió de forma adecuada por sus células”.

Tras estar ingresada dos semanas, ha sido dada de alta. “Esto ha sido muy gratificante para todos los profesionales, aunque más para la paciente. Ella está muy emocionada”, dice Díez.

Si bien, advierte que aún es pronto para saber si el tratamiento es efectivo, la paciente tiene que acudir semanalmente al hospital para comprobar que todo marcha bien. Este mes ya se va a tratar en el Gregorio Marañón al segundo paciente.

Fuente: https://www.redaccionmedica.com