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Los nuevos tratamientos del cáncer de mama, desde quimioterapias hasta compuestos específicos, están disponibles para uso clínico, y la tecnología de mamografía ha evolucionado al mundo digital. Estos cambios están marcando una diferencia en la cantidad de mujeres que mueren de cáncer de mama, según una red multiinstitucional de investigadores que han modelado el efecto del cribado y el tratamiento del cáncer de mama sobre las tasas de mortalidad.
Los modelos de los investigadores muestran que el cribado y el tratamiento redujeron la mortalidad por cáncer de mama en un 49% en 2012, en comparación con un 37% en 2000, según muestra un estudio publicado en JAMA.

«Estas cifras representan noticias muy positivas para las pacientes con cáncer de mama -señala la autora principal de la investigación, Sylvia Plevritis, profesora de Radiología y Ciencia de Datos Biomédicos en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, Estados Unidos-. Los avances en la detección y el tratamiento están salvando vidas de pacientes y este documento cuantifica la diferencia que están logrando estos avances».
En 2005, Plevritis y colegas en la Red de Modelado de Intervención y Vigilancia del Cáncer utilizaron datos de 1975 a 2000 para revelar las contribuciones relativas de la detección y el tratamiento a las reducciones en las tasas de mortalidad por cáncer de mama. Utilizando el conocimiento de cómo avanza el cáncer de mama, desarrollaron modelos que representaban cuántas mujeres morirían de cáncer sin cribado ni tratamientos, y luego simularon el efecto del cribado y el tratamiento sobre esos números de mortalidad. La disminución de la mortalidad basal fue de aproximadamente el 50% debido a la detección y del 50% gracias al tratamiento.
«Ahora, más de diez años después, ha sucedido mucho en este campo -apunta Plevritis-. Pasamos de la mamografía basada en películas a la digital, hay nuevos tratamientos dirigidos y nuevos tipos de regímenes de quimioterapia. Nos preguntamos si estos avances han cambiado las contribuciones relativas del tratamiento y las pruebas de detección en la mortalidad por cáncer de mama».
Los investigadores actualizaron sus modelos para reflejar los subtipos moleculares del cáncer de mama y seis equipos independientes aunaron modelos que representan el efecto del tratamiento actual y el cribado.
El grupo agregó datos nuevos, de 2000 a 2012, a los datos existentes y comparó las conclusiones de cada modelo, calculando los efectos promedio sobre la mortalidad de los exámenes selectivos y de los tratamientos, incluida la quimioterapia, la terapia hormonal y el medicamento trastuzumab, que apunta a un receptor epidérmico del factor de crecimiento, ERBB2, sobreexpresado en algunos tumores.
Al comparar los seis modelos, los investigadores pudieron replicar el análisis, lo que hizo que el equipo tuviera más confianza en los resultados que se observaron en todos los modelos. No solo detectaron los efectos sobre el cáncer de mama en su conjunto, sino sobre los subtipos moleculares del cáncer de mama, como los que son ER positivos, lo que significa que crecen en respuesta a la hormona estrógeno. «Esta vez, era importante observar los subtipos moleculares porque se está tratando a más mujeres según el subtipo molecular de su tumor», señala Plevritis.
Los investigadores encontraron que, en 2012, la detección y el tratamiento juntos redujeron la mortalidad por cáncer de mama en un 49%. Para todos los cánceres de mama en conjunto, el 37% de esa reducción se debió a la detección y el 63% fue gracias al tratamiento.
Sin embargo, cuando analizaron algunos subtipos moleculares de cáncer, las cifras variaron. Para el cáncer ER-positivo/ERBB2-positivo, el tipo más común y la clase para la que está disponible el mayor número de nuevos tratamientos dirigidos, solo el 31% del descenso de la mortalidad se vinculó con el cribado, con el 69% asociado con el tratamiento. Para el cáncer ER-negativo/ERBB2-negativo, que tiene menos opciones de tratamiento, el 48% de la disminución de la mortalidad se enlazó con el cribado y el 52% con el tratamiento, similar a los resultados de 2000.
«Los medicamentos más nuevos, en particular los que están dirigidos molecularmente, se asocian con una mayor reducción de la mortalidad por cáncer de mama que la detección -subraya la autora principal del artículo, Jeanne Mandelblatt, profesora de Oncología y Medicina en la Universidad de Georgetown-. Sin embargo, las pruebas de detección todavía tienen un efecto significativo en la reducción de las muertes por cáncer de mama».
En particular, señalaron los investigadores, la detección puede conducir a identificar el cáncer en etapas más tempranas y, por lo tanto, a tratamientos menos intensos. Además de reducir las tasas de mortalidad, esto puede traducirse en menos efectos secundarios y comorbilidades del paciente. Plevritis cree que los nuevos resultados son útiles para investigadores y legisladores que deben tomar decisiones sobre cómo priorizar nuevos esfuerzos para avanzar en el tratamiento y la detección del cáncer de mama.
«Ha habido muchas inversiones en la detección y el tratamiento, queremos saber qué impacto han tenido esas inversiones en la reducción de la mortalidad -dice-. También nos ayuda a pensar sobre el futuro y cómo asegurarnos de que las tecnologías y los medicamentos que marcan la mayor diferencia se diseminen más ampliamente».

Fuente: https://www.univadis.es